Manifiesto

El impuesto
al incauto

Tienes una pestaña abierta en el navegador desde hace meses. Un comparador de seguros, o de luz — no importa cuál. La cierras. La vuelves a abrir la semana siguiente. La cierras otra vez. Eso es dinero que sabes que estás perdiendo.

Hay otro tipo de dinero que se pierde sin pestaña abierta, porque ni sabías que había algo que mirar. Un compañero de trabajo comentó una vez, como de paso, que le habían devuelto 4.000€ de la hipoteca. Pensaste "qué suerte". No era suerte — era una cláusula que el Tribunal Supremo lleva años declarando ilegal. Puede que tú también la tengas.

En los dos casos el resultado es el mismo: dinero saliendo de tu cuenta que no debería estar saliendo.

Para el primero, te estaban esperando.
Para el segundo, contaban con que nunca lo supieras.
Eso es el impuesto al incauto.

Estudié Derecho. Luego entré en banca, donde me pusieron a vender fondos de inversión sin saber lo que vendía. Después en préstamos al consumo y microcréditos — ahí vi cosas que me costaba mirar a la cara. Después en consultoría energética, donde las trampas son más elegantes pero igual de reales.

En los tres sitios vi lo mismo: un sistema diseñado para que no preguntes, no compares, no reclames.

Al final me fui. Y ahora te lo cuento.


Gratis. Sin letra pequeña. Y siendo transparente desde el principio: cuando te recomiendo algo y cobro comisión por ello, te lo digo. Siempre. Porque eso — decírtelo — es exactamente lo que los que me pagan no quieren que haga.

Lo hago igual.


Si llevas tiempo con algo en la lista, hoy es el momento.
Si no sabías que podías reclamar, ahora ya lo sabes.

Paco Expósito Insider. Newsletter. Gratis.

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